Shhh…
Hablábamos anteayer Ruf y yo sobre la posibilidad de formar un grupo de superhéroes que protagonizaran un comic de Marvel, cuando surgió el interrogante que siempre aparece en este tipo de conversaciones: ¿cuál sería nuestro superpoder?
Es obvio que yo no me resignaría a ser una triste supermedianía, así que desde entonces hasta hoy llevo pensando, y he llegado a la conclusión de que tendría muchos superpoderes y que, desde luego, uno de ellos sería el supersigilo.
El lunes pasado fui a repostar gasolina en la BP más cercana. Siempre reposto en BP porque dan puntitos que luego se canjean. Creo que los cerca de 1200 litros/puntitos que llevo ya me dan para un Big King, pero no pararé hasta llegar a la turmix. Llego, freno con el freno normal y luego con el de mano, dejo el carruaje junto al surtidor, entro a la tienda, me acerco a la tendera, que hallábase en ese momento sola y de espaldas a mí etiquetando cosas, y digo, suavecito: "hola". Hecatombe. Se dio la vuelta, gritó, tiró cosas etiquetadas y otras sin etiquetar e intentó rociarme con unos Filipinos antivioladores.
No es el único caso. Día tras día compruebo que mi presencia es infraleve, o infraaleve. La señora que limpia en casa debe de estar harta de mis inauditas apariciones. Igual el panadero de debajo de casa. Y otros muchos ciudadanos que prefieren permanecer en el anonimato. Estoy pensando en andar a sonoras zancadas o en atarme un cascabel del cuello hasta que no aprenda a controlarme, para evitar más destrozos involuntarios.
Mientras, sigo buscando superpoderes nuevos. La cosa está muy mala y no acaba aquí.


















