Burrocracia cuando cae el telón

Esta mañana, mientras me pateaba las calles de una localidad vecina vendiendo revistas como loco (acabamos de sacar el número de Entrelíneas de noviembre, pillaoslo rápido) me topé con una chica que portaba entre sus brazos este documento: Una solicitud de auxilio por defunción.
Extrañado, (ya que pese a haber estudiado archivística repudio todo aquello que huela a burocracia y… bueno, tampoco fui demasiado a clase jeje), hice un esfuerzo por recordar el nombre de dicho papel para poder buscar información acerca de él, posteriormente.
La solicitud de auxilio por defunción es un formulario modelo MS5 que dispone la seguridad social española para que aquellos afectados por la muerte de un familiar cercano puedan percibir una ayuda económica que les permita sufragar los gastos del entierro.
No voy a entrar a detallar el dichoso papelito la cuestión es que conlleva un arduo trabajo de papeleo para el que te otorgan hasta 5 años tras la muerte del familiar para poder realizar las gestiones… todo para obtener la gran suma de… 30′05 euros??!!
Sí señor, mil duros de las antiguas pesetas, ¡ahí es na!
Reflexión imprevista: En este país está requetebien nacer, a tus padres a dia de hoy les encasquetan 2.500 € en ayudas (en algunos sitios, esta cifra se suma a lo que aporta además la administración regional o local), sin embargo, amigo mio, morirte es un asunto jodido hoy en día, ¡prohibido morirse!
Está bien fomentar el crecimiento de población pero también habría que mimar un poco a los que ya no están con nosotros, que parece que les estemos dando propina por morirse, ¡hala, ya puedes ir a tomarte un café al otro mundo, colega!
Los egipcios, ¡esos sí que sabían cuidar a los muertos!
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Todo este comentario sarcástico viene a colación de que hace un par de días falleció una persona muy querida por parte de los miembros de la revista Entrelíneas y doy fe de que también por todos aquellos que lo conocieron en vida. Nuestro colaborador y padre fundador de la revista (como a él le gustaba que lo llamasen) fue una persona a la que no conocí lo suficiente, pero de la que me valen los testimonios de todos sus conocidos para saber que era una persona entrañable con un corazón que no le cabía en el pecho.
Esto va por tí. Siempre será mejor reir que llorar…
Mis mayores condolencias a sus familiares y amigos.
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