Fiesta(s) loca(les)
Hoy tiraré de tópico… Es lo que tiene vivir en un pueblo.Todos nos conocemos y todos sabemos en qué ollas se cuecen ciertas habas, garbanzos o judias verdes (según se tercie). Durante el día todos nos dedicamos a nuestras labores más o menos ingratas, tratando con gente que conocemos bastante o bastante poco, manteniendo las formas (o el tipo, en algunos casos)… De repente, sin previo aviso, llegan las fiestas patronales (sinónimo de cogorza asegurada, debido a la Ley vertical de Newton que nos mantiene pegados a una barra ya de por sí, pegajosa).Y es en este contexto en particular en el que aflora nuestra propia cara oculta de la luna.
La mezcla alcohol-música apestosa de garito tiene un efecto bastante curioso en nosotros: Dejamos las buenas maneras en casa (además de la vergüenza) y como nuestra propia capacidad visual se reduce, pensamos que nadie nos ve a nosotros mientras nos comportamos de forma tan “civilizada”… La gente tiene discusiones (llámese tambien broncas, jaleos, pifostios o jaranas) nada afortunadas, la gente mea (aquí no me da la gana de aplicar el eufemismo porque eso son meadas a lo GRANDE) en cualquier lado (esto joroba más cuando esta necesidad fisiólogica de todos y cada uno,lo lleva a cabo alguien que no conocemos absolutamente de nada, en tu calle, o peor, en tu propio portal).
Nos vemos ebrios los unos a los otros por las calles… y nos gusta vernos así: Decadentes, exaltados, fuera de contexto… No, a nadie le gusta ver al vecino en un momento glorioso de su vida, sin embargo, necesitamos ver la debilidad en otros para sentirnos a gusto con nuestra propia vida. Otra cuestión a considerar en estas fiestas es el aborregamiento, la reclusión etílica, la pretendida masificación de personas que, se avienen al beodismo colectivo con la simple intención de relacionarse entre sí (que me pregunto yo… ¿acaso nos apetece siempre ese cubata, o es que se hace necesario en una macroreunión donde tienen cabida la gente que quieres ver y la gente a la que no quieres ver?) Lo gracioso del asunto es el lunes por la mañana, cuando todos volvemos a las labores más o menos ingratas, tratando con gente que conocemos bastante o bastante poco,y con ojeras y sonrisas forzadas como tarjeta de presentación.
En fin. Más pan y circo.
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