Vuelvo a casa tras navidad
Huí, huí lejos por Navidad. No importa a donde, no volví la vista atrás… Mi cuerpo estaba, mi mente no.Entretenía mis pensamientos entre quimeras e ilusiones, entre alegrías y decepciones, Entrelíneas y gajes del oficio. Me camuflé entre las páginas escritas por los autores de las grandes obras, las grandes de verdad, las que te cogen el corazón y te obligan a palpitar… no sirvió de nada, me engañaba a mí mismo.He buscado métodos, fórmulas, soluciones, remedios y mi cerebro se ha secado de tanto pensar… pienso demasiado y, según dicen los que saben de esto, eso es malo.
No estuve presente (ni pendiente) durante el discurso navideño del Rey (al igual que la mayoría de los españoles).
Bebí alegremente por ser fiestas, aunque con cautela por temor a la pérdida de neuronas y de puntos del carné.
Miré a los ojos de quien me quiere, miré aún más adentro y me propuse hacer que mi vida (y por ende la suya) mereciera la pena.
No estuve y por supuesto ni mis dedos ni mi mente estuvo en este blog.
El contacto con el hombre de a pie me hizo perder la confianza en mí mismo.
Frases, como ésta de Montaigne me devolvieron la confianza en mí y en mi capacidad: “Ponédnoslo difícil y despertad nuestro deseo”.
Esta mañana puse, de nuevo, los pies en la tierra. No se si estoy preparado pero he vuelto, en todos mis aspectos.
Bienvenidos de nuevo a Puro Olor A Incienso y Feliz año 2008, cumplid vuestras metas y hacedmelo saber, me hará un poco más feliz…

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