Carpe Diem
La experiencia y la añoranza se denotaban en las arrugas del viejo.La vida son dos días, tenedlo claro. -Dijo poniendo serio el rostro-.
Lo habitual en él parecía ser el buen carácter y un marcado aprecio por saborear la vida, con prisa, cada minuto, diciendo lo que se piensa, sin miedo a nada, sin miedo al qué dirán.
La respuesta por parte de los auditores de sus palabras era un movimiento de cabeza que ponía de manifiesto que lo único que ellos veían en el viejo era un atisbo de locura.
La locura del viejo era verse reflejado en la mirada de sus oyentes y desear volver a ese estado de juventud, desear que el tiempo pareciera estar en pausa de nuevo, tener todo el tiempo del mundo para comerse el mundo, valga la redundancia.
Cuando uno llega a cierta edad, los días pasan como cometas fiuuuuu, os lo aconsejo, vivid el momento.-Insistió-.

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